Con el tobillo partido

Ya no me basta tu fantasma, sé que tus ojos están cerrados pero aún anhelo llegar a tus oídos, cómo llegar a ti, cómo hacerte saber que te amé y no lo supe decir, sabes, eso pasa cuando uno tiene el corazón con una pata coja, siempre se llega tarde a las miradas, a los besos tiernos, a las mordiditas de labios que te hacen sentir ese cálido dolor-cariño, es el problema de tener el corazón con una pata coja, uno nunca acaba de llegar a los te amo, uno siempre llega cuando todo está perdido.

Pero aún te quiero con este amor ridículo, con este amor que no sabe salir de su propio laberinto, y es triste, saber que este amor que tengo no sirve, no pesa lo suficiente para atrancar la puerta, no es negro ni rojo, ni cuadrado ni redondo, ni muere ni puede vivir por su cuenta.

Sabes, eso pasa cuando uno tiene el corazón con la pata coja, cuando uno sólo es capaz de pensar lo que a otros les basta sentir, cuando uno es incapaz de unir esas dos palabras con un hilo, así es imposible, quizá debo aceptar que no hay forma, quizá debo aceptar que mi corazón siempre andará cansado, que  mi corazón siempre tendrá su tobillo partido.

Me diste lo que quería

Me fijé en ti por tu gran belleza física, eras unos años menor que yo y eso me hizo pensar en que podía hacer que tu me quisieras de la forma en que siempre he querido.Confiado en mi experiencia conquistando mujeres y observando tu timidez y ternura no tenía duda de que lograría mi objetivo.


Pasado un tiempo parecía que las cosas no iban conforme al plan, empecé a ser cursi, mi teléfono estaba lleno de llamadas para ti, prefería salir contigo que salir con mis amigos, intenté hacerme el fuerte y fui a reuniones pero siempre terminaba hablándote a mitad de la noche para saber cómo estabas.


No me diste lo que yo quería, a decir verdad me diste mucho más, no sabía cómo estando tan seguro de ser yo el que llevaría la relación a un punto, termine en el lado opuesto y para ser honesto me siento bien, no sabía de mis dotes en la cocina, no sabía que podía cuidar de alguien estando enfermo, ni sabía que podía sonreír sólo de saber que estabas conmigo.


Te agradezco que no me quisieras como yo quería que lo hicieras, te agradezco que fueras tu y no dejaras que yo te cambiará, pero más aún te agradezco que me ayudarás a cambiar para saber que la felicidad no siempre es lo que uno desea, a veces hay que dejarse llevar y el tiempo dirá si es momento de tomar otro rumbo.

Decirlo con otro acento

A mi me alegran las narices frías y los días nublados, pero eso no es para vos, miro tus ojos como brillan y están llenos de luz y de sol. Yo te quiero, pero mirá bien lo que ofrezco, mirame aquí ahora, mirame así entre lápices y hojas, bajá a mi pulso, tratá de ahogarte conmigo, tratá de meter el concepto de imperfecto a tu mundo.

Mirame bien y decime que soy demasiado simple para tu amor, demasiado humano para tu soledad, mirame ahora y decime algo que me reviente el corazón, dame algo, quiero algo de vos, algo que mate más rápido que la ilusión.

A mi me gusta el abandono por azul y callado, me gusta el amor que se desborda por los brazos, amor que como el vuelo de una mosca no va a ningún lado. Yo te quiero, quizá algún día llegues a este mismo lugar, quizá algún día me mires con tus ojos llenos de luna, llenos de mar, llenos de lluvia, pero ahora vos me mirás y te quedás callada, dame algo, quiero algo de vos, decime en voz baja lo que gritas con la mirada.

A mi me alegran las narices frías y los días nublados y el olor a tierra mojada y las despedidas que no necesitan palabras.

Huyendo de ti

¿Cómo se apagan los sueños? Esos sueños imposibles, fantasías, esas ganas de hacer lo que se quiere y no lo que es correcto.

La gente siempre dice que uno debe hacer lo que te hace feliz, pero cómo saber si lo que ahora quiero no es sólo un capricho, quizá mi mente está aferrada a alcanzar de alguna manera desesperada eso que alguna vez estuvo a su alcance y hoy parece perdido.

Me siento extraño escribiendo para ti, escondiéndote entre párrafos de pequeñas anécdotas, entre versos que le dedico a la primavera, sin que nadie sepa que hablo de ti.

Quizá nos basta con saber que estamos bien cada uno por su camino. Simplemente dejaré que todo pase, hasta el día que te encuentre de frente, sin cargas en los hombros, ni fantasmas en los recuerdos, sin contener los abrazos ni los suspiros.

Puede que eso sea lo correcto, pues te he visto en esos sueños que no puedo apagar y ahí siempre estás tan cerca. Estúpidamente he intentado borrarte de mi día a día, pero basta con un ligero titubeo y mis pensamientos corren a buscarte.

Hoy fue uno de esos días en los que me oculté en la rutina y no dejé que mis pensamientos fueran hacia ti, pero estoy seguro que al cerrar los ojos mi inconsciente nos volverá a poner en una situación de esas irreales y a la vez ideales por lo menos hasta que el despertador me recuerde que debo iniciar un nuevo día sin tenerte.

No deberías

No deberías pintarte para salir conmigo.
No deberías llamarme para darme los buenos días.
No deberías arrullarme con tu voz todas las noches.
No deberías hablar de cosas interesantes que hagan que el tiempo vuele.
No deberías seducirme con miradas y sonrisas.
No deberías por que soy fácil de enamorar, teniendo enfrente a alguien como tú me dejo llevar, y no pienso en las consecuencias, así que si no quieres que te cuide, te bese desde que se salga el sol  y hasta que la luna se vuelva cómplice de lo que hacemos por las noches, entonces no deberías hacer todo lo que haces.
Ahora que si estás dispuesta a vivir con un loco desenfrenado que lo único que intenta hacer, es ser feliz y hacer feliz a los demás, entonces sigue como hasta hoy, que a decir verdad, te sale bastante bien.

Saber escuchar

Contrario a lo que la gente piensa yo no me fijaba en el físico, siempre iba por la vida fingiendo ser alguien que no podía ver y me dejaba llevar por una risa escandalosa o una voz grave, muchas veces me ponía a leer párrafos de columnas que pertenecían a una mujer y trataba de imaginar cómo era, si era ordenada, si era celosa o más celosa de lo normal, después veía sus fotos en Internet, algunas eran mayores, otras no lucían nada como las había imaginado, pero por alguna razón las personas a las que más atención ponía resultaban ser físicamente lindas, después de un tiempo ya confiaba más en mi instinto, conocí muchas mujeres, me gustaba invitarlas a tomar una taza de café —Quién puede decirle que no a un buen café— daba un giro a la conversación y si no era lo suficientemente agradable a mi oído, era debut y despedida.

Debo confesar que me divertí mucho, aunque a decir verdad muchas mujeres terminaron odiándome porque decían que era muy cortante y cosa rara, les molestaba que las escuchara con más atención de lo normal, pensaban que las estaba juzgando o pensaban que era un espía y buscaba información importante de sus vidas, hasta que llegó alguien que además de abrir mis oídos hizo también que abriera mis ojos, mi mente y mi alma al mismo tiempo, no era amante del café pero nunca se negó a acompañarme a tomar uno.

Quizá hacer ese ejercicio me ayudó a estar seguro de que ella sería la indicada, y sólo me bastó escuchar, valió la pena, oír mil historias de desamor, de egocentrismo, de cosas sin sentido para llegar aquí al lugar donde todo se mueve en armonía, a tu lado.

Rayo de luz

Hay sonrisas que enamoran, sonrisas que denotan nerviosismo y sonrisas como la tuya, tierna, natural, sin malicia. Me miras fijamente y no me da miedo que vayas a preguntar algo, simplemente sé que miras y que por ahora tu vida depende de mí, más tarde vendrán las preguntas y seré yo quien deba ayudarte a disipar tus dudas.

Por ahora te miro, y sonrío por el placer de tenerte en mis brazos y saber que vas a permanecer ahí un buen tiempo, sé que llegará el día en que tengas que partir y hacer tu vida con lo poco que yo te haya enseñado y otro poco que la vida te vaya revelando, pero ahora estoy tranquilo, estás en mis manos y no te dejaré caer.

Me haces feliz, inmensamente feliz, espero que llegue el día en que entiendas lo que ahora susurro mientras espero que duermas. Te imaginé muchas veces, te soñé otras más, pero tenerte aquí no lo pude haber soñado nunca, ni en el más profundo de mis sueños, sé que muchas cosas van a cambiar en nuestras vidas, pero sé que te amo y eso es lo único que nunca va a cambiar entre nosotros.