No deberías

No deberías pintarte para salir conmigo.
No deberías llamarme para darme los buenos días.
No deberías arrullarme con tu voz todas las noches.
No deberías hablar de cosas interesantes que hagan que el tiempo vuele.
No deberías seducirme con miradas y sonrisas.
No deberías por que soy fácil de enamorar, teniendo enfrente a alguien como tú me dejo llevar, y no pienso en las consecuencias, así que si no quieres que te cuide, te bese desde que se salga el sol  y hasta que la luna se vuelva cómplice de lo que hacemos por las noches, entonces no deberías hacer todo lo que haces.
Ahora que si estás dispuesta a vivir con un loco desenfrenado que lo único que intenta hacer, es ser feliz y hacer feliz a los demás, entonces sigue como hasta hoy, que a decir verdad, te sale bastante bien.

Saber escuchar

Contrario a lo que la gente piensa yo no me fijaba en el físico, siempre iba por la vida fingiendo ser alguien que no podía ver y me dejaba llevar por una risa escandalosa o una voz grave, muchas veces me ponía a leer párrafos de columnas que pertenecían a una mujer y trataba de imaginar cómo era, si era ordenada, si era celosa o más celosa de lo normal, después veía sus fotos en Internet, algunas eran mayores, otras no lucían nada como las había imaginado, pero por alguna razón las personas a las que más atención ponía resultaban ser físicamente lindas, después de un tiempo ya confiaba más en mi instinto, conocí muchas mujeres, me gustaba invitarlas a tomar una taza de café —Quién puede decirle que no a un buen café— daba un giro a la conversación y si no era lo suficientemente agradable a mi oído, era debut y despedida.

Debo confesar que me divertí mucho, aunque a decir verdad muchas mujeres terminaron odiándome porque decían que era muy cortante y cosa rara, les molestaba que las escuchara con más atención de lo normal, pensaban que las estaba juzgando o pensaban que era un espía y buscaba información importante de sus vidas, hasta que llegó alguien que además de abrir mis oídos hizo también que abriera mis ojos, mi mente y mi alma al mismo tiempo, no era amante del café pero nunca se negó a acompañarme a tomar uno.

Quizá hacer ese ejercicio me ayudó a estar seguro de que ella sería la indicada, y sólo me bastó escuchar, valió la pena, oír mil historias de desamor, de egocentrismo, de cosas sin sentido para llegar aquí al lugar donde todo se mueve en armonía, a tu lado.

Rayo de luz

Hay sonrisas que enamoran, sonrisas que denotan nerviosismo y sonrisas como la tuya, tierna, natural, sin malicia. Me miras fijamente y no me da miedo que vayas a preguntar algo, simplemente sé que miras y que por ahora tu vida depende de mí, más tarde vendrán las preguntas y seré yo quien deba ayudarte a disipar tus dudas.

Por ahora te miro, y sonrío por el placer de tenerte en mis brazos y saber que vas a permanecer ahí un buen tiempo, sé que llegará el día en que tengas que partir y hacer tu vida con lo poco que yo te haya enseñado y otro poco que la vida te vaya revelando, pero ahora estoy tranquilo, estás en mis manos y no te dejaré caer.

Me haces feliz, inmensamente feliz, espero que llegue el día en que entiendas lo que ahora susurro mientras espero que duermas. Te imaginé muchas veces, te soñé otras más, pero tenerte aquí no lo pude haber soñado nunca, ni en el más profundo de mis sueños, sé que muchas cosas van a cambiar en nuestras vidas, pero sé que te amo y eso es lo único que nunca va a cambiar entre nosotros.

Con la música por dentro

Josué Era un joven que desde niño tenía un padecimiento, no podía escuchar música en ninguna de sus formas, ya fuera el canto de un ave, el sonar de un teléfono celular ó el timbre de alguna casa, por lo demás contaba con buena audición, pero tan pronto uno comenzaba a hablar con un ritmo melódico él ya no podía escuchar.


No asistió a más conciertos después de que un día su novia le compró un boleto para ver a Café Tacvba, sólo se la pasó escuchando el murmullo de la gente y movimientos sin sentido.

Sus amigos de vez en cuando le jugaban bromas, en medio de la plática comenzaban a hablar en tono de rap y él se perdía media plática y sólo escuchaba risas.


Era más la incertidumbre lo que le molestaba, pues podía leer las letras de canciones pero no podía sentir esa magia que los demás le comentaban, decidió empezar a escribir y hasta intentó tocar la batería, le pareció el mejor instrumento porque así iba a desquitar el coraje que le producía el no poder entender por qué la gente bailaba o se emocionaba al escuchar lo que él no podia, ademas esa novia que un día lo invitó a un concierto lo había abandonado por un músico.


Aprendió música sin poder escucharla, sólo daba golpes según el latir de su corazón y la letra que había escrito, aunque no podía darle entonación comenzó a tener éxito entre sus amigos pues los que lo conocían sabían que realmente estaba haciendo música desde el corazón.


Jamás entendió el por que letras que a él le ocacionaban dolor, a otros les producían alegría incluso podía ver lágrimas de felicidad mientras tocaba en solitario en el escenario sin poder escuchar, sólo dejando que sus sentimientos hicieran todo el trabajo hasta terminar entre aplausos, esa era la única señal de que algo había provocado a su gran audiencia.

Seamos Felices

Era feliz, no podía pedir nada más en esta vida ¿por qué la dejé?, precisamente por eso, ¿cómo es posible vivir tan bien?, supongo que algo anda mal cuando los silencios no son incómodos, cuando el no estar juntos te provoca insomnio, cuando todo tu mundo gira en torno a ella.

Todos me tachan de loco menos tú, me dijiste que podía hacer lo que mejor me pareciera, que podías esperar y aceptabas mi decisión.

Precisamente por eso creo que serás siempre el amor de mi vida, por saber qué y cuándo lo necesito, no sé si la vida me dé otra oportunidad para estar contigo, quizá en dos días me arrepienta y vuelva para decirte que quiero estar contigo para siempre, quizá me gane este sentimiento que ni yo entiendo, y te deje ir para que hagas feliz a alguien más, y tal vez yo también haga feliz a otra persona aunque nadie me haga tan feliz como tú lo haces.

Oscura primavera

Llegó la primavera, llena de flores, de sol, de aves que buscan encantar con su silbido a una hembra. A diferencia del resto de la gente a mi esta época me pone triste, me siento mejor en otoño, en invierno, en esos meses en los que los recuerdos se secan como hojas y uno los puede pisar sin cuidado.


Con la primavera renacen los sentimientos, sin importar que ya sean dos años los que no estás, los árboles frondosos me recuerdan a las tardes que pasamos sin hablar, cubiertos por la sombra de uno de los gigantes del parque, cada que veo una flor recuerdo cuánto te gustaba pasar por el jardín de la vecina y arrancar hojas o flores completas para poder oler y acariciar su belleza.


La gente se alegra en estas fechas y yo no logró contagiarme de su ímpetu ni por un segundo, la primavera para mi murió el día que tu moriste y para mi sólo brillará el sol el día que pueda acompañarte.

Te lo dije

Te dije que un día ibas a terminar amándome, que al verme no podrías parar de sonreír, mucho menos al verme despertar a tu lado.

Sabía que un día ibas a decir a toda la gente la verdad de esa marca que decidiste dejar en tu piel para siempre, que soy yo el motivo.

Siempre cuestionas mis formas, quizá sea tu naturaleza o quizá no quieres dejarme ver que siempre te encanta lo que yo propongo, no lo digo yo, lo dice el brillo en tus ojos y esas comillas en tus mejillas.

No creas que te estoy echando en cara todas estas cosas, simplemente quiero que por fin aceptes que tienes frente a ti a una persona en quien puedes confiar, lo sé a veces te voy a fallar, pero incluso cuando he fallado, la vida nos has llevado por caminos mejores.

Se que te molesta cuando digo “te lo dije “, pero hoy y muchas veces más te lo voy a decir, soy yo quien te ama como nadie en el mundo, sí mi amor… te lo dije.